La Secretaría de Marina (Semar) inhabilitó dos laboratorios clandestinos en los estados de Michoacán y Nayarit, los cuales tenían una capacidad de producción superior a las 17 toneladas mensuales de droga sintética, en uno de los golpes más relevantes recientes contra el crimen organizado.
De acuerdo con información oficial, los operativos permitieron localizar instalaciones utilizadas para la fabricación de estupefacientes, donde se aseguraron precursores químicos, reactores y diverso equipo especializado para la elaboración de drogas.
Las autoridades señalaron que estos centros de producción representaban una importante fuente de ingresos para grupos criminales, con un valor estimado en el mercado ilícito de cientos de millones de dólares.
Aunque no se reportaron personas detenidas durante estas acciones, la destrucción de los laboratorios impacta directamente la capacidad operativa de las organizaciones delictivas dedicadas a la producción de metanfetaminas y otras drogas sintéticas.
Este tipo de instalaciones suelen ubicarse en zonas rurales o de difícil acceso, lo que permite a los grupos criminales operar con menor riesgo de detección. Sin embargo, en los últimos años, las fuerzas federales han intensificado operativos para ubicar y desmantelar estos espacios.
De hecho, la Marina ha acumulado decenas de laboratorios asegurados durante la actual administración, como parte de una estrategia enfocada en debilitar las estructuras financieras del narcotráfico.
Especialistas advierten que la producción de drogas sintéticas se ha convertido en una de las principales actividades del crimen organizado en México, debido a su alta rentabilidad y a la facilidad para producirlas en comparación con otras sustancias.
El desmantelamiento de estos laboratorios se suma a otros operativos recientes en el país, en medio de una estrategia federal que busca frenar tanto la producción como la distribución de drogas, particularmente hacia Estados Unidos.



































