El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, afirmó que Estados Unidos no necesita el petróleo de Venezuela para satisfacer su demanda energética interna, en medio de la tensión generada tras la operación militar estadounidense que culminó con la captura del presidente Nicolás Maduro.

Rubio explicó que el objetivo de la política estadounidense hacia Venezuela no es asegurar crudo para EE. UU., sino impedir que potencias extranjeras como China, Rusia o Irán controlen la industria petrolera venezolana, considerada estratégica para la seguridad regional.

El funcionario también señaló que las acciones estadounidenses se centran en medidas económicas y estratégicas, como la denominada “cuarentena petrolera”, diseñada para presionar políticamente al liderazgo venezolano y limitar el ingreso de recursos que podrían fortalecer a gobiernos considerados adversarios.

En sus declaraciones, Rubio destacó que la operación reciente no constituye una guerra contra Venezuela, sino que está dirigida a combatir el narcotráfico, aplicar sanciones y proteger la seguridad regional. Las medidas adoptadas buscan ejercer presión política, económica y geopolítica, no obtener un beneficio energético directo.

Estas declaraciones se producen en un contexto de alta tensión diplomática y geopolítica en América Latina, luego de la captura de Maduro y las reacciones de gobiernos regionales que han llamado al respeto de la soberanía y el derecho internacional.