Washington / Moscú.— Luego de que Estados Unidos incautara un buque petrolero de bandera rusa en el Atlántico Norte, el gobierno de Rusia condenó la acción y la calificó como una violación al derecho marítimo internacional, al asegurar que el navío se encontraba legalmente registrado y operaba en aguas internacionales.

La incautación ocurrió el 7 de enero de 2026, cuando fuerzas estadounidenses, con apoyo de la Guardia Costera y bajo una orden judicial, abordaron el petrolero identificado como Marinera, al que Washington vincula con el transporte de petróleo en violación a sanciones impuestas contra países como Venezuela e Irán.

Autoridades estadounidenses señalaron que la operación forma parte de los esfuerzos para hacer cumplir sanciones económicas y combatir redes que buscan evadirlas mediante el uso de embarcaciones registradas en distintos países.

En respuesta, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia afirmó que Estados Unidos no tenía jurisdicción para realizar la incautación y advirtió que este tipo de acciones sientan un precedente peligroso para la seguridad marítima internacional. Moscú exigió además garantías para la tripulación y el respeto a las normas del derecho internacional.

El hecho ha generado nuevas tensiones diplomáticas entre ambos países, en un contexto ya marcado por desacuerdos geopolíticos, mientras que Washington ha reiterado que mantendrá su política de vigilancia y aplicación de sanciones en aguas internacionales.