La creciente ofensiva militar en Líbano ha dejado más de 900 personas fallecidas tras semanas de ataques aéreos israelíes que han afectado tanto zonas civiles como infraestructura urbana, advirtió este martes la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Entre las víctimas se encuentran decenas de mujeres y más de 100 niños, según cifras oficiales de las autoridades locales. 

El conflicto, que forma parte de la escalada de violencia en la región, ha provocado además la huida de al menos un millón de personas de sus hogares, muchas de ellas buscando refugio en zonas menos afectadas o fuera de Líbano. 

En un llamado sin precedentes, la ONU advirtió que algunos de los ataques podrían constituir crímenes de guerra, ya que han impactado espacios residenciales y dejado un número elevado de víctimas civiles, lo que contraviene normas del derecho internacional humanitario. Organismos internacionales han subrayado la necesidad de investigar estas acciones y de tomar medidas para proteger a la población no combatiente. 

Las fuerzas israelíes sostienen que sus operaciones buscan debilitar capacidades de grupos armados, incluidos miembros de Hezbolá, que han intensificado sus ataques con cohetes desde el sur de Líbano como respuesta a la campaña militar. Sin embargo, la escalada ha provocado una crisis humanitaria de gran magnitud, con hospitales saturados, servicios básicos comprometidos y escuelas convertidas en refugios improvisados para miles de desplazados. 

La comunidad internacional ha expresado su preocupación y ha instado a un cese inmediato de las hostilidades, mientras se intensifican los llamados a proteger a los civiles y garantizar un acceso humanitario seguro a las zonas más afectadas.