El coordinador de asesores de la Presidencia, Jesús Ramírez Cuevas, rechazó las acusaciones en su contra contenidas en el libro Ni venganza ni perdón, escrito por Julio Scherer Ibarra y Jorge Fernández Menéndez, y aseguró que se trata de “infundios” sin pruebas cuyo objetivo es desacreditar al movimiento de la llamada Cuarta Transformación.

En un posicionamiento público, el funcionario negó cualquier vínculo con actividades ilícitas, así como con empresarios o personajes relacionados con el llamado “huachicol fiscal”. También rechazó haber cometido actos de corrupción o desvío de recursos públicos.

Ramírez Cuevas sostuvo que las acusaciones forman parte de una campaña de difamación y de “ataques viscerales disfrazados de revelaciones periodísticas”, y retó a sus detractores a presentar pruebas ante las autoridades correspondientes.

“El que acusa tiene que probar”, afirmó, al tiempo que defendió su trayectoria en la administración pública y reiteró que los señalamientos son “absolutamente falsos”.

El funcionario también aseguró que el libro utiliza el escándalo como estrategia para generar impacto mediático y ventas, además de intentar golpear políticamente al proyecto de transformación impulsado por el expresidente Andrés Manuel López Obrador y continuado por la actual mandataria, Claudia Sheinbaum Pardo.

Las publicaciones señalan presuntas relaciones con figuras ligadas al contrabando de combustible; sin embargo, Ramírez insistió en que nunca ha sostenido relaciones personales ni políticas con delincuentes y subrayó que todo forma parte de “mentiras e imaginación o mala fe” de los autores.

Hasta el momento, los autores del libro no han presentado públicamente nuevas pruebas tras la respuesta del funcionario, mientras el tema ha generado debate en el ámbito político y mediático.