El presidente Donald Trump anunció la firma de la primera fase del plan de paz entre Israel y Hamás, un acuerdo que busca poner fin a meses de intensos enfrentamientos en la Franja de Gaza. La iniciativa contempla un alto al fuego inmediato, la liberación de rehenes y la retirada parcial de las tropas israelíes del territorio, marcando un paso que muchos consideran histórico, aunque lleno de incertidumbres.

Según lo acordado, ambas partes se comprometieron a suspender las hostilidades una vez que el gobierno israelí ratifique el pacto. Se prevé que la medida entre en vigor en los próximos días, con un plazo de entre 24 y 72 horas para que los compromisos comiencen a cumplirse. El plan también establece la liberación de todos los rehenes que permanecen en manos de Hamás, a cambio de la excarcelación de prisioneros palestinos en cárceles israelíes, incluidos algunos con largas condenas.

En paralelo, el ejército israelí se replegará hacia una línea acordada dentro de Gaza, lo que significará una reducción significativa de su presencia en la zona. Este movimiento busca facilitar la entrada de ayuda humanitaria y crear las condiciones necesarias para iniciar una transición política y administrativa en el enclave palestino. Sin embargo, aún no está definido quién asumirá el control civil y de seguridad en Gaza una vez que se retiren las tropas.

El acuerdo representa la primera etapa de un plan de paz más amplio promovido por Trump, que contempla la desmilitarización progresiva de Hamás, la reconstrucción de Gaza y la creación de una autoridad transitoria bajo supervisión internacional. El exmandatario estadounidense calificó el pacto como “el inicio de una nueva era para el Medio Oriente”, aunque reconoció que el camino hacia la estabilidad será largo y complejo.

Las reacciones han sido diversas. En Israel, sectores de la derecha han manifestado su rechazo a la liberación de prisioneros y a la retirada de tropas, mientras que en Gaza la población recibió la noticia con esperanza, aunque con cautela, conscientes de los múltiples acuerdos que en el pasado fracasaron antes de consolidarse. En el ámbito internacional, la comunidad global celebró el anuncio como un paso importante hacia la paz, aunque insistió en la necesidad de mecanismos de verificación y compromiso sostenido para evitar un nuevo colapso del proceso.