El gobierno de Israel confirmó que acepta el alto al fuego de dos semanas entre Estados Unidos e Irán, impulsado por el presidente estadounidense Donald Trump, aunque advirtió que mantendrá sus operaciones militares en Líbano.

La decisión se da en medio de un intento por reducir la tensión en Medio Oriente, luego de semanas de enfrentamientos entre Washington y Teherán. Sin embargo, autoridades israelíes dejaron claro que esta tregua no incluye el conflicto que sostienen en territorio libanés.

De acuerdo con la postura oficial, Israel continuará sus acciones contra grupos armados en Líbano, al considerar que representan una amenaza directa a su seguridad, por lo que sus operaciones en esa zona no estarán sujetas al acuerdo alcanzado entre Estados Unidos e Irán.

El alto al fuego anunciado contempla una pausa temporal en las hostilidades entre Estados Unidos e Irán, con el objetivo de abrir espacio a negociaciones diplomáticas y evitar una escalada mayor en la región.

No obstante, la exclusión de Líbano del acuerdo refleja la complejidad del conflicto en Medio Oriente, donde distintos frentes permanecen activos y con dinámicas propias.

Especialistas señalan que, aunque la tregua representa un respiro temporal, la continuidad de las operaciones militares en Líbano mantiene un escenario de alta tensión.

El desarrollo de las próximas semanas será clave para determinar si el alto al fuego puede derivar en un acuerdo más amplio o si los enfrentamientos se intensifican en otros puntos de la región.