El Gobierno de Irán rechazó las amenazas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de atacar infraestructuras estratégicas como centrales eléctricas si Teherán no accede a sus exigencias, y calificó esas advertencias de crímenes de guerra y contra la humanidad.
El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, Esmail Baqaei, afirmó en una entrevista que atacar la infraestructura energética sería poner en riesgo a toda la población civil, por lo que insistió en que significaría un crimen de guerra y un crimen contra la humanidad según el derecho internacional.
Durante sus declaraciones, Baqaei vincula las amenazas con una mentalidad “criminal” y advierte que esas acciones tendrían consecuencias devastadoras para la seguridad regional y global. También señaló que Irán considera que tales propuestas son parte de una escalada que “arrastra a Estados Unidos a un infierno”.
El presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, calificó además de “acciones imprudentes” las declaraciones de Trump y advirtió que no se obtendrá nada positivo con crímenes de guerra, y llamó a respetar los derechos del pueblo iraní y poner fin al conflicto.
Estas tensiones surgen en medio de un conflicto que ha provocado amenazas cruzadas y riesgo de escaladas, en el que Trump ha exigido la reapertura del estrecho de Ormuz y advirtió que podría ordenar ataques contra infraestructura clave si no se llega a un acuerdo.


































