Un nuevo incidente contra un buque petrolero encendió las alertas en una de las rutas energéticas más importantes del mundo. La Guardia Revolucionaria de Irán informó que un superpetrolero sufrió una explosión y un incendio después de presuntamente chocar con una mina naval cuando intentaba atravesar el estrecho de Ormuz.

El incidente ocurrió la tarde del domingo 11 de octubre, cuando la embarcación navegaba por la parte sur del estrecho con un cargamento de crudo que pretendía sacar del golfo Pérsico. De acuerdo con la versión iraní, el buque habría utilizado una ruta que las autoridades de Teherán consideran no autorizada.

La Guardia Revolucionaria aseguró que el petrolero había apagado sus sistemas de navegación e identificación antes de ingresar en esa vía marítima. Según su comunicado, la explosión provocó un incendio en la sala de máquinas, aunque no se proporcionaron públicamente detalles suficientes para identificar la embarcación, su bandera o la totalidad de los daños.

La versión iraní señala que se trató de un nuevo incidente en medio de las restricciones impuestas por Teherán al tránsito de barcos por el estrecho. Las autoridades advirtieron que las embarcaciones que desactiven sus sistemas de identificación o utilicen rutas prohibidas podrían ser consideradas hostiles y enfrentar medidas severas.

Sin embargo, la información sobre el origen del incidente no ha quedado completamente esclarecida. La agencia británica de Operaciones de Comercio Marítimo informó de manera independiente sobre un petrolero que navegaba hacia el exterior del estrecho y que fue alcanzado en el costado de babor por un proyectil no identificado, lo que provocó un incendio a bordo.

La agencia marítima indicó que la tripulación se encontraba a salvo y que las autoridades investigaban lo ocurrido. En ese reporte, la evaluación de los daños materiales y el posible impacto ambiental permanecían pendientes.

La coincidencia entre ambos reportes apunta a una situación de creciente riesgo para el transporte marítimo en la zona, aunque la información disponible no permite confirmar de forma independiente todos los detalles de la versión iraní sobre la mina naval y la ruta supuestamente utilizada.

El episodio se produce después de otro incidente similar reportado durante el fin de semana, cuando un superpetrolero también se incendió en el estrecho de Ormuz. La sucesión de casos aumenta la preocupación por la seguridad de las embarcaciones que transportan crudo en esta región estratégica.

El estrecho de Ormuz conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y constituye una vía fundamental para el comercio mundial de hidrocarburos. Por este corredor transita una parte importante del petróleo que se exporta desde países productores de Medio Oriente hacia mercados de Asia y otras regiones.

Cualquier interrupción prolongada puede elevar los costos del transporte, encarecer los seguros marítimos y generar presiones sobre los precios internacionales de la energía. Además, los riesgos para los buques pueden obligar a las compañías navieras a modificar recorridos o retrasar sus operaciones.

La crisis también se desarrolla en medio de la disputa entre Irán y Estados Unidos por el control y la reapertura de esta vía marítima. Mientras Teherán sostiene que los barcos deben respetar las rutas y condiciones establecidas por sus fuerzas armadas, Washington afirma mantener el control militar del paso y rechaza que exista un bloqueo efectivo.

Por ahora, el nuevo incidente mantiene abiertas las interrogantes sobre la identidad del buque, las circunstancias exactas de la explosión y el alcance de los daños. La seguridad de la tripulación fue el principal dato favorable reportado hasta el momento, mientras las autoridades continúan investigando el episodio en una zona clave para el suministro mundial de petróleo.