Tras semanas de bloqueo de facto del Estrecho de Ormuz, considerado una de las rutas marítimas más estratégicas del mundo —por donde antes transitaba cerca del 20% del petróleo y gas licuado global— Irán ha comenzado a permitir el paso selectivo de buques que considera “amistosos” o neutrales, según datos de seguimiento marítimo publicados este viernes.

De acuerdo con agencias internacionales, tres petroleros operados por compañías de Omán, un buque portacontenedores de propiedad francesa y un portador de gas licuado vinculado a Japón lograron atravesar el estrecho en los últimos días, lo que refleja un cambio en la política de Teherán tras meses de cierre parcial.

El bloqueo inicial se dio en respuesta a los ataques aéreos de Estados Unidos e Israel contra Irán a fines de febrero, lo que llevó a Irán a controlar el paso marítimo y restringir el tránsito de embarcaciones de naciones que considera hostiles. Esta vía es crucial para el comercio mundial de energía.

Los últimos movimientos muestran que Irán está autorizando el tránsito de embarcaciones que no tienen vínculos con Estados Unidos o Israel, lo que ha permitido que buques de países como Omán, Francia y Japón crucen el estrecho sin incidentes reportados.

El buque Kribi, un portacontenedores operado por la empresa francesa CMA CGM bajo bandera de Malta, fue uno de los primeros barcos de Europa occidental en transitar la ruta desde que comenzó la crisis, utilizando tácticas como desactivar sus sistemas de rastreo y señalizar su nacionalidad para indicar neutralidad.

La reapertura parcial del estrecho es observada con atención por los mercados energéticos, que habían sufrido alzas en los precios del petróleo debido a la interrupción de la navegación por esta ruta clave. El paso selectivo todavía representa sólo una fracción de los niveles habituales de tránsito y no garantiza un flujo normal de mercancías.

Paralelamente, países aliados han intensificado esfuerzos diplomáticos para restaurar el tránsito seguro por la vía marítima. Más de 40 países trabajan con la Organización Marítima Internacional (OMI) para liberar alrededor de 2 000 buques que permanecen varados en el estrecho desde el inicio del conflicto, lo que destaca la presión internacional sobre Irán para restablecer la navegación.

El Estrecho de Ormuz es un punto neurálgico para el comercio global de energía debido a su geografía estrecha —mide menos de 40 km en su punto más angosto— y al volumen de hidrocarburos que normalmente atraviesa cada día. El control o interrupción de esta vía tiene efectos significativos en los mercados petroleros y la seguridad energética global.