Ciudad de México, 12 de marzo de 2026 – Irán declaró que el Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas del mundo, deberá permanecer cerrado como parte de su estrategia ante la escalada de tensiones con Estados Unidos e Israel. El paso por este estrecho concentra cerca del 20 % del petróleo global, por lo que su bloqueo representa un riesgo importante para el suministro energético internacional.

El nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Jamenei, afirmó en un mensaje público que la medida busca presionar a los países que considera responsables de ataques y amenazas contra la nación. Esta declaración se produce mientras la presencia militar iraní en la zona se ha intensificado, incluyendo patrullajes, minas navales y acciones que han reducido drásticamente el tráfico marítimo.

La interrupción del paso ha provocado que muchos buques eviten la zona o busquen rutas alternativas, generando caos logístico y riesgos de desabasto energético. Se estima que el precio del petróleo ya ha superado los 100 dólares por barril y los analistas advierten que podría subir aún más si la situación persiste.

Ante esta situación, Estados Unidos y otras potencias internacionales han incrementado su presencia militar en la región, asegurando que garantizarán la libre navegación y advirtiendo a la población civil sobre las zonas portuarias utilizadas en operaciones navales.

Expertos internacionales señalan que el cierre del Estrecho de Ormuz podría tener impactos globales significativos, afectando no solo al mercado energético, sino también a la logística de transporte marítimo y comercio internacional.