El secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, reveló que el asesinato de Carlos Manzo, ocurrido el 1 de noviembre, estuvo precedido por un primer intento de ejecución el 30 de octubre, fallido por errores de los propios agresores. Según explicó, integrantes de la célula criminal que seguía al alcalde electo lo ubicaron en una gasolinera ese día, le tomaron fotografías y las enviaron a un chat para coordinar el ataque, aunque finalmente no pudieron consumarlo.
Harfuch detalló que, tras no lograr el objetivo, los atacantes fueron “castigados” por su grupo, lo que incluyó agresiones físicas y encierros, como parte de las sanciones internas impuestas dentro de la organización criminal.
El funcionario explicó que la estructura de comunicación y vigilancia utilizada en ese primer intento fue la misma que emplearon para el homicidio perpetrado el 1 de noviembre, lo que permite establecer continuidad operativa entre los dos ataques. También señaló que Manzo contaba con esquema de protección desde diciembre de 2024, reforzado meses después, aunque el homicidio ocurrió en un evento público sin filtros de acceso, circunstancia que fue aprovechada por los atacantes.
García Harfuch afirmó que, hasta ahora, no existe evidencia que vincule a policías municipales de Uruapan con el crimen organizado en este caso. Asimismo, reiteró que la investigación no quedará impune y que se llegará “hasta las últimas consecuencias” para esclarecer el homicidio y detener a todos los responsables.
El secretario también respondió a ofertas de cooperación internacional, especialmente desde Estados Unidos, asegurando que toda colaboración será bienvenida si contribuye a acelerar el esclarecimiento del caso.



































