La inflación en México dio un respiro técnico durante octubre y se ubicó en 3.57 % anual, su nivel más bajo desde mediados de 2021. El dato llega apenas un día después de que el Banco de México (Banxico) aplicara su undécimo recorte consecutivo en la tasa de interés de referencia, buscando estimular la actividad económica tras meses de desaceleración.

Sin embargo, para la mayoría de los hogares, la reducción no se traduce aún en una sensación de alivio económico. Los precios siguen altos, y los productos básicos continúan presionando el gasto cotidiano.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el índice nacional de precios al consumidor creció 0.38 % en octubre respecto a septiembre, lo que llevó la inflación anual a 3.57 %. Este resultado mantiene a México dentro del rango objetivo del Banxico (3 % ± 1 punto porcentual).

La inflación subyacente —que excluye bienes de precios volátiles como energéticos y agropecuarios— se ubicó en 4.28 % anual, mostrando que la presión sobre los precios estructurales todavía persiste.

Según analistas de El Economista y México, ¿cómo vamos?, la baja general responde principalmente a reducciones en frutas, verduras y algunos energéticos, mientras que alimentos procesados, vivienda, educación y transporte siguen registrando incrementos.

Aunque los promedios nacionales muestran una mejora, los consumidores enfrentan realidades muy diferentes según sus hábitos y región.

  • Productos como la carne de res, el pan, la leche y el café se mantienen con incrementos de entre 6 % y 9 % anual.
  • En servicios, la vivienda y educación se encarecieron alrededor de 5 %.
  • En contraste, frutas y verduras bajaron casi 8 %, lo que ayudó a que el índice general descendiera.

El problema, explican economistas, es que las familias urbanas de ingresos medios y bajos gastan más en los rubros que no bajan (alimentos procesados, renta, transporte), por lo que la “tregua” estadística no se refleja en su poder de compra.

El reciente recorte de Banxico dejó la tasa de referencia en 9 %, la más baja desde 2022. El banco central argumentó que la inflación se encamina hacia la estabilidad, pero advirtió que mantendrá prudencia para evitar que los precios vuelvan a acelerarse.

El impacto en créditos, hipotecas y préstamos personales será paulatino. “Las tasas menores se reflejarán de manera lenta; los bancos ajustan primero en nuevos créditos, no en los existentes”, explicó la economista Valeria Moy, directora de México, ¿cómo vamos?

La distancia entre las cifras oficiales y la experiencia cotidiana tiene una explicación técnica:

  • La inflación mide el ritmo de aumento, no una reducción de precios. Es decir, los precios siguen subiendo, pero más despacio.
  • Además, el cálculo es un promedio nacional; no refleja las diferencias de precios entre regiones ni los patrones de consumo de cada familia.
  • Finalmente, los salarios reales no han crecido al mismo ritmo que los precios, por lo que la capacidad de compra sigue siendo limitada.

Especialistas prevén que la inflación se mantenga entre 3.4 % y 3.8 % en lo que resta de 2025, siempre que no haya choques externos —como aumentos en el petróleo o disrupciones en alimentos—.

Banxico podría aplicar uno o dos recortes adicionales a la tasa si se confirma la tendencia descendente, aunque el propio organismo ha advertido que no habrá espacio para “cantar victoria” mientras la inflación subyacente se mantenga por encima del 4 %.

El país vive una etapa de estabilización económica, pero aún lejos de una sensación de bienestar general. La inflación se desacelera, sí, pero los bolsillos no se llenan con promedios: el costo de vida sigue alto y los salarios tardan en alcanzar la calma que los indicadores anuncian.