El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, defendió los altos costos de los boletos para el Mundial de 2026, al asegurar que los ingresos generados por el torneo son fundamentales para sostener el desarrollo del fútbol a nivel mundial.
En medio de críticas por los elevados precios, el dirigente explicó que la Copa del Mundo es prácticamente la principal fuente de ingresos del organismo, recursos que —según dijo— se utilizan para financiar programas futbolísticos durante los años posteriores al evento.
Infantino argumentó que, aunque los precios pueden parecer altos, responden a la enorme demanda global por asistir al torneo, que se celebrará en Estados Unidos, México y Canadá, y que ha superado por mucho la disponibilidad de entradas.
El dirigente también defendió el contexto del mercado en el que se realizará el evento, señalando que en países como Estados Unidos los aficionados están acostumbrados a pagar costos elevados por espectáculos deportivos y de entretenimiento, lo que influye en la estructura de precios del Mundial.
Sin embargo, la postura de la FIFA no ha frenado las críticas. Aficionados, analistas e incluso legisladores han cuestionado que el modelo de precios —incluyendo esquemas dinámicos y reventa— podría hacer el evento inaccesible para el público tradicional.
Actualmente, los boletos oficiales van desde decenas hasta miles de dólares, e incluso en el mercado secundario han alcanzado cifras mucho más elevadas, especialmente para partidos de alta demanda como la final.
El debate refleja un cambio en el modelo del fútbol internacional, donde el espectáculo global y la rentabilidad económica parecen imponerse frente a la accesibilidad para los aficionados, generando preocupación sobre el futuro del deporte como evento popular.


































