El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) pondrá en marcha un plan de 12 acciones con una inversión prevista de 11 mil 745 millones de pesos, destinado a fortalecer la atención médica, mejorar las condiciones laborales de sus trabajadores y atender problemas operativos que enfrenta la institución.

El director general del organismo, Zoé Robledo Aburto, presentó la estrategia durante la conferencia matutina encabezada por la presidenta Claudia Sheinbaum, donde explicó que los recursos se buscarán financiar mediante ahorros en las compras institucionales, negociaciones con proveedores y nuevos esquemas de contratación.

El programa contempla un periodo de implementación de 120 días, durante el cual se pretende avanzar en medidas para reforzar los servicios médicos y responder a las demandas del personal del instituto. La estrategia se desarrolla después de semanas de inconformidad entre trabajadores del IMSS, quienes han exigido mejoras salariales, estabilidad laboral, mayor disponibilidad de medicamentos y mejores condiciones para desempeñar sus funciones.

Uno de los principales retos consiste en conseguir recursos sin comprometer la operación cotidiana de los hospitales y las unidades médicas. Para ello, la institución busca revisar sus mecanismos de gasto, negociar mejores condiciones de compra y aprovechar ahorros que puedan destinarse a las prioridades del organismo.

La propuesta también se enmarca en las conversaciones sobre las condiciones laborales del personal, incluida la revisión de los incrementos salariales y la regularización de trabajadores que fueron contratados durante la pandemia de COVID-19 y que aún requieren mejores condiciones de contratación.

En materia laboral, el IMSS ha planteado medidas para fortalecer la estabilidad de su plantilla y atender las solicitudes de médicos, personal de enfermería y otros trabajadores. Entre los compromisos previamente anunciados se encuentra la basificación de más de 10 mil trabajadores eventuales, además de una propuesta de incremento salarial que contempla un aumento directo al sueldo y otro componente destinado a la ayuda para vivienda.

En cuanto a la atención a los derechohabientes, las acciones buscan reforzar aspectos como el suministro de medicamentos e insumos, el equipamiento de los servicios y el funcionamiento de las unidades médicas. También se ha planteado mejorar los mecanismos para reportar faltantes y dar seguimiento a las necesidades de los pacientes.

El anuncio ocurre en un contexto en el que el instituto enfrenta cuestionamientos de trabajadores por el abasto de materiales, las condiciones de las instalaciones y la capacidad de respuesta de los servicios médicos. Por ello, la aplicación del plan será relevante para evaluar si las medidas se traducen en mejoras concretas tanto para el personal como para quienes acuden a recibir atención.

La estrategia de 120 días establece un periodo inicial para poner en marcha las acciones y dar seguimiento a sus resultados. El alcance final dependerá de la ejecución de los recursos, de los acuerdos con proveedores y de la capacidad institucional para cumplir los compromisos anunciados.

Aunque el monto previsto asciende a 11 mil 745 millones de pesos, el financiamiento se buscará mediante ajustes y ahorros, de acuerdo con lo expuesto por Robledo. La información presentada no implica que todo el monto ya esté ahorrado o disponible: la obtención de esos recursos dependerá de las medidas financieras y administrativas que se implementen.

El reto para el IMSS será demostrar que el plan puede atender simultáneamente las demandas laborales y las necesidades de los derechohabientes, con avances verificables durante los próximos cuatro meses.