No es un artículo para políticos sensibles.
Gianco Urías Abundis
Consultor político y de comunicación. Director de Relaciones Públicas de Zoom News. Estrategia – Asuntos Públicos – Comuniucación.
En el último año, no sé si se trate de una percepción personal o de un fenómeno cada vez más extendido, pero miles de políticos parecen haber dejado de hacer política para convertirse en influencers de redes sociales.
Publican videos todos los días, pero muchos, lejos de conectar con la ciudadanía, se sienten claramente creados a partir de aplicaciones de inteligencia artificial: los mismos ganchos, los mismos desarrollos y los mismos cierres. Pareciera que nuestros políticos —o sus equipos de comunicación— ya no son capaces de escribir un guion de 30 o 60 segundos.
El problema no es que utilicen inteligencia artificial. La IA puede ser una herramienta útil para investigar, ordenar ideas, mejorar un mensaje o incluso planear una estrategia. El problema es no saber utilizarla ni en lo más mínimo para crear piezas que realmente conecten con la gente.
Cuando a eso le sumamos que muchos de sus contenidos son simples guías o ideas generadas por IA, exageradas, sin conexión entre sí, sin continuidad y sin una estrategia clara de posicionamiento, el resultado es evidente: están perdidos.
La ciudadanía no quiere ver robots leyendo textos que ni siquiera entienden. Tampoco quiere ver aspirantes a influencers haciendo el ridículo con tal de conseguir seguidores. Quiere líderes capaces de sacar adelante a sus comunidades, de resolver problemas reales y de mejorar su entorno.
También quiere políticos mínimamente preparados: personas que sepan expresarse, que al menos sepan leer, que conozcan los problemas de sus regiones y que tengan propuestas. No basta con ser popular en redes sociales.
Lamentablemente, muchos partidos políticos ya no parecen buscar a las mejores mujeres y hombres para representar a la ciudadanía. Buscan a quienes tengan más seguidores, sin importar si su contenido es para adultos, superficial o completamente ajeno al servicio público.
La política no necesita más personajes virales. Necesita liderazgos auténticos, preparados y cercanos a la gente.
Y tú, ¿qué prefieres: un político preparado o un aspirante a político influencer?



































