El cineasta tapatío Guillermo del Toro ha revelado que su adaptación de Frankenstein fue, más que un simple proyecto cinematográfico, un proceso “doloroso” y profundamente personal. Según el director, transformar la icónica obra de Mary Shelley en su propia versión implicó replantear no solo la narrativa, sino la esencia de los personajes y el núcleo emocional de la historia.
Del Toro confesó que reacomodó varios personajes y modificó el final, buscando que la historia trascendiera la simple figura del monstruo. En su versión, el enfoque central gira en torno a la relación entre padres e hijos, explorando las consecuencias de las decisiones, los vínculos afectivos y la humanidad de cada protagonista. Este enfoque marca un claro distanciamiento de las adaptaciones previas y de la película clásica de 1931 dirigida por James Whale.
La película contará con las actuaciones de Oscar Isaac, Jacob Elordi y Mia Goth. La fecha de estreno está programada para el 17 de octubre de 2025 en cines, y poco después, el 7 de noviembre, estará disponible en Netflix.
Del Toro también destacó que su intención no era crear un remake, sino ofrecer una reinterpretación única que honre la obra original, pero que al mismo tiempo explore la psicología de los personajes y el dolor inherente a sus decisiones. “Quería que el público sintiera lo que significa cargar con las consecuencias de crear vida”, comentó el director.
Con esta nueva visión, Del Toro promete no solo revivir a Frankenstein, sino convertirlo en una experiencia emocional que invita a reflexionar sobre la responsabilidad, la empatía y la complejidad de la naturaleza humana.



































