Las autoridades federales y estatales concretaron dos operativos coordinados en Sinaloa que culminaron con la captura de José Socorro “N”, alias “L‑12”, y la detención de 14 personas más en el municipio de Navolato, informó el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch. José Socorro “N” era considerado uno de los objetivos prioritarios del Gobierno de México, ya que contaba con tres órdenes de aprehensión por homicidio, incluyendo un caso de feminicidio ocurrido el 11 de septiembre de 2025 en Tijuana, Baja California. También se le vincula con hechos de violencia en esa ciudad, lo que sugiere operaciones criminales que cruzan entre Sinaloa y Baja California. Tras su detención en Culiacán, se prevé que sea trasladado a Tijuana para responder ante un juez de control.
En paralelo al arresto de “L‑12”, se llevó a cabo un operativo en Navolato tras una denuncia ciudadana al 089 sobre personas armadas en un hotel. En esa acción se detuvieron 14 personas, entre ellas tres extranjeros: dos guatemaltecos y un venezolano. Durante el operativo se aseguró un arsenal compuesto por 13 armas largas, una ametralladora, decenas de cargadores y municiones, incluyendo 11 cargadores para arma larga, cuatro cargadores para arma corta, una cinta con 50 cartuchos calibre 7.62 × 51 mm, 340 cartuchos útiles para fusil y 30 cartuchos para arma corta. El armamento y los detenidos quedaron bajo custodia de la Fiscalía General de la República, que se encargará de las investigaciones.
García Harfuch destacó que estas acciones forman parte de una estrategia permanente del Gobierno de México para debilitar a las estructuras delictivas que operan en el norte del país. El hecho de que “L‑12” esté ligado tanto a violencia en Tijuana como a operaciones en Sinaloa sugiere que su célula criminal tiene alcance regional.
El desmantelamiento del grupo armado en Navolato podría reducir significativamente la capacidad operativa de estas bandas, especialmente en términos de violencia armada. Este doble operativo representa un golpe importante para las autoridades, al capturar a un objetivo prioritario con órdenes por homicidio y desarmar a una célula que poseía un armamento altamente letal, reforzando el mensaje de que el Estado busca recuperar el control territorial y disminuir la amenaza criminal en Sinaloa.



































