El mundo podría enfrentar un escenario más peligroso ante la inminente expiración del New START, el último tratado vigente que limita los arsenales nucleares de Estados Unidos y Rusia, las dos mayores potencias atómicas del planeta.

Este acuerdo, en vigor desde 2011, establece topes al número de armas estratégicas y contempla mecanismos de verificación como inspecciones, intercambio de datos y notificaciones para garantizar el cumplimiento entre ambas naciones. 

Sin embargo, el tratado está por vencer sin que exista un reemplazo claro, lo que marca un punto crítico para el control armamentista mundial. Analistas consideran que su desaparición podría afectar la seguridad internacional y abrir un nuevo capítulo de incertidumbre geopolítica. 

Desde Moscú, el portavoz presidencial Dmitri Peskov advirtió que, una vez que el acuerdo expire, el planeta probablemente estará en una situación “más peligrosa” que antes, al desaparecer uno de los principales frenos a la escalada nuclear. 

Aunque Rusia suspendió su participación formal en 2023, afirmó que continuaría respetando los límites cuantitativos del tratado, mientras se mantenía abierta la discusión sobre una posible extensión. 

Un equilibrio en riesgo

Durante décadas, los acuerdos de control de armas han sido considerados pilares para evitar una carrera armamentista entre potencias. La eventual ausencia de este marco podría complicar la transparencia sobre el tamaño real de los arsenales y aumentar la desconfianza entre gobiernos.

El desenlace del New START no solo impacta la relación bilateral entre Washington y Moscú, sino que también podría redefinir el panorama de seguridad internacional en un momento de tensiones políticas y militares en distintas regiones.