El ciudadano chino Zhi Dong Zhang, identificado por agencias internacionales como uno de los principales productores y traficantes de fentanilo a nivel mundial, fue extraditado a Estados Unidos tras ser capturado en Cuba, donde permanecía detenido desde finales de julio.
De acuerdo con autoridades estadounidenses, Zhang —también conocido como Brother Wang— mantenía vínculos directos con los cárteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación, a quienes proveía precursores químicos provenientes de China para la fabricación del potente opioide.
De una fuga en México a una captura en Cuba
Zhang había sido detenido en México en 2024 a petición del gobierno de Estados Unidos, acusado de tráfico de drogas, lavado de dinero y asociación delictuosa. Sin embargo, en julio de 2025 logró escapar de su arresto domiciliario en la Ciudad de México, lo que provocó una alerta internacional y una investigación sobre posibles complicidades dentro del sistema judicial mexicano.
Semanas después, fue ubicado y arrestado en Cuba, a donde habría llegado tras pasar por Rusia, según reportes de agencias de inteligencia. El gobierno cubano confirmó su entrega a las autoridades estadounidenses tras la solicitud formal de extradición.
En Estados Unidos, Zhi Dong Zhang enfrenta cargos por introducir grandes volúmenes de fentanilo, cocaína y metanfetaminas a territorio norteamericano, así como por haber lavado millones de dólares mediante una red de empresas pantalla y transferencias bancarias internacionales.
Fuentes del Departamento de Justicia de EE. UU. señalaron que Zhang era considerado uno de los operadores más importantes del tráfico de precursores químicos en Asia, pieza clave en la expansión del fentanilo en el continente americano.
El gobierno estadounidense agradeció la colaboración de Cuba y México para concretar la extradición, mientras que analistas subrayan que el caso evidencia el alcance global del mercado del fentanilo y los retos que enfrentan los países para frenar su producción y distribución.
La entrega de Zhang se considera una de las acciones más relevantes en la lucha contra los opioides sintéticos.



































