El exembajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, afirmó que no cuenta con evidencia que vincule a funcionarios del gobierno mexicano con el crimen organizado, en medio de señalamientos y tensiones recientes en la relación bilateral en materia de seguridad.

Durante declaraciones públicas, el diplomático subrayó que, con la información disponible durante su gestión, no se encontraron pruebas que acreditaran nexos entre autoridades mexicanas y grupos delictivos, postura que ha sostenido en distintos espacios tras concluir su encargo.

Salazar también destacó que el gobierno mexicano mantiene un compromiso en el combate a la corrupción y al crimen organizado, aunque reconoció que la problemática de seguridad sigue siendo uno de los principales retos para ambos países.

Sus declaraciones surgen en un contexto de cuestionamientos sobre la infiltración del crimen organizado en estructuras políticas y de seguridad en México, así como en medio de investigaciones y casos recientes que han puesto el tema en la agenda pública.

El posicionamiento del exembajador se da además en un momento en que la cooperación entre México y Estados Unidos en materia de seguridad y combate al narcotráfico continúa siendo clave, particularmente ante fenómenos como el tráfico de drogas, el lavado de dinero y la violencia asociada a los cárteles.

Analistas han señalado que este tipo de declaraciones forman parte del delicado equilibrio diplomático entre ambos países, donde, por un lado, se reconoce la magnitud del problema del crimen organizado y, por otro, se busca mantener canales de colaboración institucional sin escalar tensiones políticas.

Hasta el momento, autoridades mexicanas no han emitido un posicionamiento adicional respecto a estas declaraciones, mientras el tema sigue generando debate en el ámbito político y de seguridad.