Autoridades de Estados Unidos han colocado en la mira a 12 presuntos líderes del Cártel del Noreste (CDN), como parte de una estrategia para debilitar la estructura de esta organización criminal con fuerte presencia en el noreste de México.
De acuerdo con información difundida por autoridades estadounidenses, los objetivos identificados forman parte del círculo de mando del grupo, el cual es señalado por su participación en delitos como narcotráfico, tráfico de personas, extorsión, secuestro y control de rutas estratégicas en la frontera.
Entre los nombres que han sido vinculados históricamente al liderazgo del Cártel del Noreste destaca Juan Gerardo Treviño Chávez, alias “El Huevo”, considerado uno de los principales dirigentes de la organización y quien fue detenido en 2022 y posteriormente extraditado a Estados Unidos. Su captura representó un golpe significativo para la estructura del grupo, aunque no logró desarticularlo por completo.
El CDN es una organización que surgió tras la fragmentación de Los Zetas y ha mantenido su base de operaciones principalmente en Tamaulipas, donde disputa territorios clave para el trasiego de drogas hacia territorio estadounidense.
La ofensiva actual por parte de Estados Unidos busca atacar directamente a la cúpula del grupo, con el objetivo de frenar sus operaciones y reducir su capacidad de control territorial. Analistas en seguridad consideran que este tipo de acciones forman parte de una política más agresiva por parte del gobierno estadounidense frente a organizaciones criminales mexicanas que tienen impacto directo en su territorio.
Asimismo, se prevé que estas acciones puedan derivar en nuevas órdenes de captura, solicitudes de extradición e incluso sanciones financieras contra integrantes del grupo.
Hasta ahora, no se ha detallado públicamente la lista completa de los 12 líderes en la mira, sin embargo, la inclusión del Cártel del Noreste dentro de las prioridades de seguridad de Estados Unidos refleja la creciente preocupación por su operación y expansión.
En paralelo, autoridades mexicanas mantienen operativos en la región noreste del país, donde la violencia asociada a la disputa entre grupos criminales continúa siendo un factor de riesgo para la población.



































