El Gobierno de Estados Unidos reiteró sus señalamientos contra México al asegurar que continúan las restricciones a la inversión de empresas energéticas estadounidenses, a pesar de los compromisos asumidos dentro del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
A través de su más reciente evaluación comercial, autoridades estadounidenses advirtieron que persisten obstáculos regulatorios en el sector energético mexicano, los cuales afectan directamente a compañías privadas interesadas en operar en el país.
Entre las principales preocupaciones se encuentran retrasos en la emisión de permisos, cambios en reglas del sector y decisiones que, según Washington, benefician a empresas estatales como Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
Estados Unidos sostiene que estas acciones podrían contradecir las condiciones de competencia establecidas en el tratado comercial, lo que mantiene abierto un frente de tensión bilateral en materia económica.
El señalamiento cobra relevancia en el contexto de la revisión del T-MEC durante 2026, un proceso clave para definir la continuidad y ajustes del acuerdo entre los tres países de América del Norte.
Por su parte, el Gobierno mexicano ha defendido su política energética al argumentar que busca recuperar la rectoría del Estado en un sector estratégico, sin excluir la participación privada, aunque bajo nuevas condiciones.
La diferencia de posturas mantiene en alerta a inversionistas y analistas, quienes advierten que el conflicto podría escalar y tener implicaciones en el flujo de inversión extranjera en México.


































