Irán confirmó que su principal instalación de enriquecimiento de uranio en Natanz fue atacada en un operativo conjunto atribuido a Estados Unidos e Israel, en medio de la creciente escalada del conflicto en Medio Oriente.

De acuerdo con autoridades iraníes y reportes internacionales, el complejo nuclear fue alcanzado durante la mañana, aunque hasta ahora no se ha precisado la magnitud total de los daños. Medios vinculados al gobierno señalaron que el sitio —clave para el programa nuclear iraní— sufrió impactos directos en sus instalaciones. 

Pese a la gravedad del ataque, organismos iraníes aseguraron que no se registraron fugas de material radiactivo ni riesgos inmediatos para la población cercana, lo que ha reducido la preocupación por una posible emergencia nuclear. 

El bombardeo ocurre en un contexto de guerra que ha escalado en las últimas semanas, con ataques cruzados entre Irán y fuerzas respaldadas por Estados Unidos e Israel. Este nuevo episodio se suma a una serie de ofensivas previas contra infraestructura militar, energética y nuclear del país. 

La instalación de Natanz ha sido considerada uno de los centros más importantes del programa nuclear iraní, y ya había sido blanco de ataques en fechas recientes, lo que refleja la importancia estratégica del sitio dentro del conflicto. 

Tras el ataque, la tensión regional aumentó aún más, con advertencias sobre posibles represalias iraníes y el riesgo de una escalada mayor que podría afectar no solo a Medio Oriente, sino también a los mercados energéticos y la estabilidad internacional.

Hasta el momento, ni Washington ni Tel Aviv han ofrecido detalles completos sobre la operación, mientras la comunidad internacional mantiene la preocupación por una posible ampliación del conflicto.