La continuidad del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) enfrenta nuevos retos, luego de que el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, advirtiera que será “difícil” avanzar en su renovación si México no colabora en todos los temas considerados prioritarios por Washington.

Durante una comparecencia, el funcionario señaló que la postura del gobierno estadounidense responde a la necesidad de garantizar una relación comercial “equilibrada”, en la que México cumpla compromisos no solo económicos, sino también en áreas vinculadas a seguridad, migración y recursos estratégicos como el agua.

Greer subrayó que, desde la perspectiva del presidente Donald Trump, la cooperación integral es indispensable para mantener el acuerdo vigente o avanzar en su revisión, lo que coloca presión adicional sobre el gobierno mexicano en medio de negociaciones clave.

Este posicionamiento ocurre en un momento de incertidumbre para el tratado, luego de que Estados Unidos decidiera no renovar automáticamente el T-MEC y, en su lugar, iniciar un proceso de revisiones periódicas que podrían extenderse en los próximos años.

Además, la revisión actual se desarrolla en un entorno de tensiones comerciales, marcado por diferencias en temas como reglas de origen, industria automotriz, aranceles y condiciones laborales, así como por el creciente déficit comercial de Estados Unidos frente a México.

El T-MEC, que entró en vigor en 2020 como sustituto del TLCAN, es uno de los pilares del comercio en América del Norte y regula intercambios por billones de dólares anuales, por lo que cualquier modificación o retraso en su renovación podría impactar directamente en la economía regional.

En este contexto, autoridades mexicanas han reiterado su intención de mantener el acuerdo y alcanzar consensos que brinden certidumbre a la inversión y al comercio, aunque el endurecimiento de la postura estadounidense anticipa negociaciones complejas en los próximos meses.