Ciudad de México.— Las autoridades sanitarias de Estados Unidos concluyeron las investigaciones de dos brotes de enfermedades gastrointestinales asociados con Salmonella y Cyclospora, sin lograr establecer de manera concluyente el origen de la contaminación en los productos agrícolas investigados.

La Secretaría de Salud de México, a través de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), informó que la evidencia disponible no permite confirmar que alimentos mexicanos hayan sido la causa de los contagios registrados en territorio estadounidense.

Las indagatorias estuvieron a cargo de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA), en coordinación con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y autoridades sanitarias estatales.

Uno de los casos correspondió a un brote de Salmonella Javiana, relacionado durante la investigación con chiles jalapeños procedentes de Sinaloa y distribuidos por la empresa Coast Citrus Distributors.

El brote acumuló 488 personas enfermas en 34 estados de Estados Unidos, de las cuales 65 requirieron hospitalización. No se reportaron fallecimientos.

Aunque los datos epidemiológicos y de rastreo apuntaron a un productor común en Sinaloa como posible origen, las muestras ambientales recolectadas durante la inspección de la FDA resultaron negativas a Salmonella. La agencia no pudo determinar la ruta o fuente específica de contaminación y dio por concluida su investigación.

El segundo caso correspondió a un brote de Cyclospora cayetanensis, un parásito que provoca una infección intestinal conocida como ciclosporiasis y que puede ocasionar diarrea intensa, cólicos abdominales, náuseas y otros síntomas gastrointestinales.

La investigación estuvo relacionada con lechuga iceberg procesada por Taylor Farms de México y distribuida en establecimientos de Estados Unidos.

En este episodio se registraron cerca de 13 mil personas enfermas en distintas entidades estadounidenses, además de hospitalizaciones y dos fallecimientos reportados.

Durante las inspecciones, la FDA detectó presencia del parásito en muestras ambientales de una instalación de procesamiento y de un canal de drenaje vinculado con el cultivo de lechuga. Sin embargo, no logró establecer de manera definitiva cómo ocurrió la contaminación del alimento.

La empresa informó que el productor independiente relacionado con uno de los hallazgos dejó de formar parte de su programa de proveedores, mientras se implementaron medidas adicionales de seguridad alimentaria.

La conclusión de ambas investigaciones representa un cierre de las indagatorias estadounidenses, pero no significa que se haya identificado de manera definitiva el origen de todos los contagios ni que se haya demostrado una contaminación generalizada de productos mexicanos.

En México, las autoridades sanitarias habían informado previamente sobre la coordinación entre Cofepris, la Dirección General de Epidemiología y el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) para revisar la trazabilidad, las condiciones sanitarias y la cadena de suministro de los productos señalados.

El caso mantiene relevancia para el sector agroalimentario mexicano, debido a la comercialización de productos frescos entre ambos países y a la importancia de los controles de inocuidad en la producción, procesamiento y distribución de alimentos.

Con el cierre de las investigaciones, las autoridades estadounidenses no establecieron una ruta definitiva de contaminación para los brotes, mientras que la información oficial mexicana sostiene que no existe evidencia concluyente para atribuir los contagios a productos agrícolas nacionales.