4 de marzo de 2026. La ofensiva militar de Estados Unidos contra Irán continúa escalando, mientras altos mandos del Pentágono aseguran que la campaña —que inició con ataques coordinados junto a Israel— buscará neutralizar definitivamente la capacidad de mando y control de Teherán.

El secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, afirmó que las fuerzas armadas de su país están determinadas a “perseguir, encontrar y eliminar” a los líderes iraníes que representen amenazas para la seguridad nacional y de sus aliados. Hegseth reiteró que la operación, denominada Epic Fury, apunta a destruir misiles, infraestructuras militares y la marina iraní para impedir que el Gobierno de Teherán pueda proyectar poder o desarrollar armas nucleares. 

“Estamos aplicando fuerza sin disculpas ni vacilaciones para neutralizar la amenaza”, señaló el funcionario en una rueda de prensa desde el Pentágono, donde explicó que las fuerzas aéreas de Estados Unidos e Israel buscan controlar el espacio aéreo iraní en los próximos días para intensificar los ataques contra objetivos estratégicos. 

La operación —que comenzó el pasado 28 de febrero— ha incluido bombardeos sobre instalaciones militares clave y, según reportes oficiales, ha debilitado significativamente las capacidades defensivas de Irán. En este contexto, un submarino estadounidense hundió recientemente una embarcación naval iraní en aguas internacionales, marcando uno de los actos más significativos de la actual fase del conflicto. 

Desde Washington se ha insistido en que la campaña no busca un cambio de régimen como tal, aunque la muerte del líder supremo iraní provocada por un ataque de Israel ha generado una profunda reconfiguración del liderazgo en Teherán, lo que complica aún más las perspectivas de una rápida resolución del conflicto. 

A nivel militar, altos mandos estadounidenses han indicado que el conflicto podría prolongarse varias semanas o incluso meses, y no descartaron, aunque de forma indirecta, la posibilidad de ampliar la participación de tropas si las circunstancias lo requieren. 

Mientras tanto, Irán ha intensificado sus contraataques con misiles y drones contra bases y aliados de Estados Unidos en la región, y ha insistido en que no entrará en negociaciones bajo el actual contexto de hostilidades. 

El conflicto, que ha provocado pérdidas humanas y tensiones diplomáticas en varios países del Medio Oriente, sigue evolucionando con impactos geopolíticos de largo alcance que implican a actores globales más allá de los directamente involucrados.