Estados Unidos ha modificado el calendario de revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T‑MEC), marcando el inicio formal de negociaciones comerciales que analistas consideran cruciales para el futuro económico de América del Norte. La decisión se produce mientras Washington ajusta su estrategia en respuesta a la competencia de China en las cadenas de suministro globales y diversas tensiones comerciales internacionales. 

El T‑MEC, el principal acuerdo comercial de la región —vigente desde 2020—, requiere una evaluación conjunta sexenal para decidir su continuación, extensión o ajustes a condiciones clave. Aunque originalmente se esperaba que la revisión ocurriera más adelante, Estados Unidos adelantó reuniones preparatorias, incluyendo una sesión previa vía videoconferencia, como parte de la reorganización del calendario de trabajo. 

Especialistas señalan que este movimiento forma parte de una estrategia más amplia del gobierno estadounidense para proteger la competitividad regional frente a China, que ha aumentado su presencia en sectores como manufacturas y tecnología. La presión se refleja en debates en Washington sobre reglas de origen, aranceles y seguridad económica, con especial atención a evitar que productos asiáticos entren al mercado norteamericano mediante México o Canadá. 

Este 17 de marzo de 2026, México y Estados Unidos iniciarán oficialmente la revisión del T‑MEC en Washington, en un proceso que podría prolongarse hasta el 1 de julio, fecha límite para definir si el acuerdo se extiende hasta 2042 o se realizan ajustes. 

El secretario de Economía de México, Marcelo Ebrard, ha subrayado que el principal objetivo de la delegación mexicana es minimizar la incertidumbre económica y proteger la estabilidad del comercio regional, en especial frente a preocupaciones relacionadas con reglas de origen, aranceles en sectores como acero y aluminio, así como la competitividad automotriz. Asimismo, ha destacado reuniones clave con autoridades estadounidenses como el Representante Comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, quien ha mostrado apertura a mantener el núcleo del acuerdo. 

México ha presentado una lista de 12 temas prioritarios, mientras que Estados Unidos ha planteado más de 50 asuntos que considera necesarios revisar, reflejando diferencias significativas. Entre ellos:

  • Aranceles y barreras comerciales en bienes clave.
  • Reglas de origen, especialmente en industrias que generan gran volumen de empleo, como la automotriz.
  • Preocupaciones de seguridad económica ante la posible entrada de bienes originados fuera de la región, particularmente de China. 

Pese a estas diferencias, ambos gobiernos han reiterado su interés en mantener el tratado y buscar un resultado que favorezca la integración económica regional.

El T‑MEC ha sido considerado clave para la competitividad de América del Norte en el escenario global, con intercambios comerciales que representan miles de millones de dólares cada año. Su extensión o modificación tendrá impactos en sectores productivos, inversión extranjera y el posicionamiento de la región frente a otras economías importantes. 

Para México, cuya economía está estrechamente vinculada a Estados Unidos —destino de cerca del **80 % de sus exportaciones— esta revisión es fundamental para asegurar condiciones que favorezcan crecimiento, estabilidad y mayor empleo.

 La revisión anticipada del T‑MEC representa uno de los capítulos más importantes del comercio norteamericano en 2026. Con posiciones claras de México y Estados Unidos en la mesa de negociación y un contexto global de competencia con economías como la de China, el proceso promete ser determinante para definir la estrategia comercial y de inversión de la región en los próximos años.