La indignación por el caso de maltrato animal que conmocionó a Saltillo se transformó en duelo colectivo. Decenas de personas se reunieron para despedir a Rocky, el perro que murió tras ser brutalmente agredido, en una ceremonia marcada por mariachis, veladoras y flores, mientras crecen las exigencias de justicia.
El homenaje se realizó en medio de un ambiente de tristeza, pero también de protesta. Ciudadanos llevaron pancartas y encendieron veladoras en memoria del animal, cuyo caso se volvió viral tras difundirse imágenes del momento en que fue arrastrado por un vehículo, lo que provocó una fuerte reacción social.
Rocky, un perro de edad avanzada, no logró sobrevivir a las lesiones ocasionadas por el maltrato, pese a los intentos por salvarlo, lo que intensificó la exigencia de castigo para los responsables.
Durante la despedida, colectivos animalistas y ciudadanos coincidieron en que el caso no debe quedar impune, y lo señalaron como un ejemplo de la violencia que aún enfrentan los animales en el país.
El caso también ha reavivado el debate sobre la aplicación de leyes de protección animal y la necesidad de sanciones más severas contra quienes cometen actos de crueldad.
En los últimos días, autoridades han informado sobre avances en la investigación, incluyendo la identificación de la presunta responsable, mientras continúan las demandas para que se garantice justicia.
La muerte de Rocky no solo generó indignación local, sino que se convirtió en un símbolo nacional contra el maltrato animal, movilizando a cientos de personas que exigen un cambio en la forma en que estos delitos son atendidos.



































