De acuerdo con un reportaje reciente de Proceso, la administración de Claudia Sheinbaum ha otorgado contratos ferroviarios multimillonarios a empresas que habían sido clave durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, pese a que dichas compañías registraron incumplimientos en plazos y presupuestos. 

Las empresas en cuestión son Operadora CICSA (de Carlos Slim), ICA, Mota‑Engil y Grupo INDI, las mismas que participaron en el Tren Maya.  Según el informe, esos cuatro consorcios en conjunto llegaron a recibir más de 735,679 millones de pesos a lo largo del sexenio pasado. 

Los contratos recientes —gestionados por la Agencia Reguladora del Transporte Ferroviario (ARTF)— forman parte de un megaproyecto para construir y rehabilitar 3,839 km de vías férreas para trenes de pasajeros con velocidades de hasta 130 km/h. 

En los procesos de licitación, llama la atención que algunas de estas empresas compitieron entre sí y que las calificaciones técnicas otorgadas por la ARTF variaron de manera significativa. Por ejemplo, en una licitación CICSA obtuvo 44.14 puntos en la propuesta técnica, mientras que en otra Mota‑Engil fue evaluada con 39.46. 

Por otro lado, Proceso también reporta que el costo estimado de esos proyectos ha subido considerablemente con respecto a lo planteado originalmente por estas empresas: en su propuesta inicial, algunas estimaciones hablaban de 120,000 millones de pesos, pero luego se elevaron a más de 470,000 millones. 

Analistas citados por el semanario advierten que este patrón podría implicar riesgos financieros y operativos para la ejecución de la red ferroviaria, especialmente si no hay un control estricto sobre los plazos y la calidad de las obras. También se señala que el hecho de que estas empresas “favoritas” vuelvan a ser beneficiadas puede generar cuestionamientos sobre transparencia y favoritismo. 

Además, Proceso recuerda que algunos de estos consorcios ya han sido objeto de críticas por costos del Tren Maya que crecieron de forma importante mediante contratos modificatorios.