El futuro del T-MEC volvió al centro del debate económico y político en América del Norte, luego de que empresarios mexicanos llamaran a la unidad para defender el acuerdo comercial, frente a las reiteradas descalificaciones del expresidente estadounidense Donald Trump y a los movimientos de Canadá para diversificar sus relaciones comerciales, incluida una mayor cercanía con China.
Representantes de la iniciativa privada en México advirtieron que poner en riesgo el tratado significaría un golpe severo para la economía regional. De acuerdo con estimaciones empresariales, el comercio trilateral amparado por el T-MEC alcanza un valor cercano a 1.93 billones de dólares y sostiene millones de empleos en los tres países, particularmente en sectores altamente integrados como el automotriz, manufacturero, agroindustrial y logístico. Por ello, los líderes empresariales insistieron en la necesidad de mantener una postura común y coordinada ante la revisión del acuerdo prevista para 2026.
Las declaraciones de Trump, quien ha calificado al tratado como poco útil para Estados Unidos y ha reiterado su preferencia por una política comercial más proteccionista, han generado preocupación entre inversionistas y cámaras empresariales. Aunque el intercambio comercial entre México y Estados Unidos se mantiene en niveles récord y la integración productiva sigue siendo profunda, el discurso político ha introducido un factor de incertidumbre que podría afectar decisiones de inversión a mediano plazo.
En este contexto, Canadá ha comenzado a explorar con mayor intensidad alternativas comerciales fuera del bloque norteamericano. El acercamiento con China, interpretado por analistas como una estrategia de diversificación ante la volatilidad de la política comercial estadounidense, ha encendido alertas entre empresarios mexicanos, quienes temen que un debilitamiento del T-MEC fracture la competitividad regional frente a otras potencias económicas.
A pesar de las tensiones, el sector privado subraya que la relación económica entre México y Estados Unidos sigue siendo sólida y mutuamente beneficiosa. Más de 80 por ciento de las exportaciones mexicanas ingresan al mercado estadounidense sin aranceles gracias al tratado, lo que ha permitido consolidar a México como uno de los principales socios comerciales de su vecino del norte. Sin embargo, los empresarios coinciden en que esa fortaleza no es automática ni garantizada.
De cara a los próximos meses, la iniciativa privada considera que el reto principal será separar el debate técnico y económico del ruido político, y demostrar que el T-MEC no solo beneficia a México, sino que es una pieza clave para la estabilidad, la competitividad y la seguridad económica de toda América del Norte en un entorno global cada vez más competitivo.



































