Durante la conmemoración del 25 aniversario de los atentados del 11 de septiembre de 2001, el embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, afirmó que los cárteles de la droga representan una amenaza comparable a la de las organizaciones terroristas.

Desde la Ciudad de México, el diplomático estadounidense recordó que los atentados del 11-S modificaron la manera en que el mundo enfrenta las amenazas de seguridad y señaló que las organizaciones violentas continúan adaptando sus métodos y redes.

Johnson sostuvo que las organizaciones que recurren a la violencia y la intimidación para infundir miedo y tratar de imponer su voluntad siguen representando una amenaza para las sociedades.

En ese contexto, vinculó directamente a los grupos del narcotráfico con la categoría de terrorismo utilizada por Washington y afirmó que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha reconocido la amenaza que representan los cárteles y los ha designado como organizaciones terroristas extranjeras.

EU mantiene presión contra los cárteles

Las declaraciones del embajador se producen mientras Estados Unidos mantiene una estrategia de mayor presión contra las organizaciones criminales latinoamericanas, particularmente aquellas relacionadas con el tráfico de drogas y otras actividades ilícitas.

La administración Trump ha ampliado la utilización de la designación de organizaciones terroristas extranjeras para grupos criminales de América Latina y el Caribe. Actualmente, México concentra ocho organizaciones incluidas en esa clasificación estadounidense, entre ellas el Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

Washington sostiene que esta clasificación permite aumentar la presión financiera y judicial contra las estructuras criminales, así como perseguir a integrantes, redes de apoyo y recursos utilizados para mantener sus operaciones.

El propio Johnson ha insistido durante las últimas semanas en que la estrategia estadounidense no se limita al decomiso de drogas, sino que busca afectar las finanzas de los grupos criminales.

A principios de septiembre, el embajador señaló que Estados Unidos y México trabajan para desmantelar las redes financieras de los cárteles, incluyendo a sus facilitadores y las estructuras de corrupción que permiten su funcionamiento.

Las declaraciones de Johnson también ocurren en un momento de estrecha cooperación entre México y Estados Unidos en materia de seguridad.

El jueves 10 de septiembre, el diplomático destacó la operación Águila Alta, un esfuerzo conjunto para detectar y combatir el uso de drones por parte de organizaciones criminales en la frontera entre ambos países.

Johnson señaló que mediante tecnología, innovación y operaciones coordinadas, cada país actuando dentro de su propio territorio, ambas naciones buscan enfrentar las amenazas relacionadas con el tráfico de drogas, armas y personas.

La operación se desarrolla bajo el principio de que las acciones de cada gobierno se realicen dentro de su propio territorio, un punto especialmente relevante en la relación bilateral debido a la postura de México de preservar su soberanía nacional.

El mensaje de Johnson en el aniversario del 11-S

Al recordar los atentados de 2001, el embajador estadounidense planteó que las amenazas a la seguridad han cambiado en los últimos 25 años y que los grupos violentos han desarrollado nuevas formas de operación.

En ese escenario colocó a los cárteles de la droga como una de las amenazas que, desde la perspectiva del gobierno estadounidense, deben ser enfrentadas con herramientas similares a las utilizadas contra organizaciones terroristas.

La postura de Washington supone un cambio importante en la manera de referirse a los grupos del narcotráfico, ya que la designación como organizaciones terroristas extranjeras abre nuevas posibilidades legales y financieras para perseguir sus actividades.

En México, sin embargo, el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum ha mantenido como uno de los principales puntos de su relación con Estados Unidos que cualquier cooperación en materia de seguridad debe respetar la soberanía nacional.

Mientras ambos gobiernos mantienen la coordinación contra el crimen organizado, las declaraciones de Johnson vuelven a colocar sobre la mesa la diferencia entre la clasificación estadounidense de los cárteles como organizaciones terroristas y la manera en que México aborda jurídicamente a estos grupos dentro de su territorio.