El verano representa un periodo de mayor presión para la economía de las familias sonorenses, especialmente durante agosto, cuando al incremento en el consumo de electricidad por las altas temperaturas se suma la compra de artículos necesarios para el regreso a clases.

En algunos hogares, ambos gastos pueden representar hasta 30% del ingreso familiar, de acuerdo con información publicada este viernes. Los recibos de electricidad pueden superar los 3 mil pesos, mientras que el gasto escolar por estudiante puede rebasar los mil pesos.

Las altas temperaturas que caracterizan al verano sonorense obligan a mantener durante más tiempo encendidos equipos de refrigeración y aire acondicionado, lo que incrementa el consumo eléctrico de los hogares.

Este gasto adquiere especial relevancia en una entidad donde las temperaturas extremas hacen que la electricidad sea un servicio indispensable durante los meses más calurosos.

A la presión del recibo se suma ahora el regreso a clases, que obliga a las familias a destinar recursos a útiles, uniformes y otros artículos escolares. Algunos productos, además, han registrado incrementos de entre 5 y 10%, de acuerdo con el reporte.

El desembolso escolar cambia dependiendo del número de estudiantes que haya en cada hogar, por lo que el impacto puede ser considerablemente mayor para las familias con dos o más hijos.

Aunque existen programas públicos que buscan reducir algunos de estos gastos —como la entrega de uniformes escolares en Sonora—, las familias continúan enfrentando otros pagos relacionados con el inicio del ciclo escolar.

El elevado costo de la electricidad durante el verano también ha impulsado programas para reducir el consumo y el monto de los recibos.

En Sonora, el programa Techos Solares para el Bienestar contempla beneficiar hasta a 10 mil familias vulnerables de Hermosillo mediante la instalación gratuita de paneles solares. El objetivo anunciado es disminuir hasta 89% el costo del recibo de electricidad durante el verano para los hogares beneficiados.

Así, el regreso a clases y el consumo eléctrico muestran dos de las principales presiones que enfrentan los hogares sonorenses durante esta temporada, en un periodo en el que el calor extremo incrementa las necesidades de refrigeración al mismo tiempo que las familias deben prepararse para el nuevo ciclo escolar.