Documentos y objetos encontrados en lo que fue el último refugio del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, han revelado un aspecto poco conocido de su vida: una marcada devoción religiosa hacia figuras como la Virgen de Guadalupe y San Judas Tadeo. 

Durante el cateo realizado en la cabaña donde fue abatido por fuerzas federales en Tapalpa, Jalisco, se encontró un pequeño altar improvisado con imágenes y veladoras, así como textos religiosos como el Salmo 91, tradicionalmente invocado para pedir protección ante peligros y adversidades. 

El hallazgo incluye no solo figuras de la Virgen de Guadalupe y San Judas Tadeo —patrón de causas difíciles y desesperadas— sino también otras referencias como la de San Charbel, un santo maronita marroquí muy venerado internacionalmente. 

Analistas de narcocultura señalan que la presencia de estos objetos no necesariamente refleja una devoción tradicional, sino más bien una forma de religiosidad popular, arraigada en la búsqueda de protección frente a amenazas y riesgos cotidianos. 

Este descubrimiento aporta un matiz distinto al perfil de uno de los capos más temidos del narcotráfico mexicano, mostrando cómo incluso figuras del crimen organizado pueden recurrir a símbolos de fe como parte de su vida personal o cultural.