El Super Bowl no solo mueve a millones de aficionados al futbol americano, también impulsa el consumo de uno de los productos más emblemáticos de México: el aguacate. Para la edición 2026, productores nacionales alcanzaron cifras históricas al enviar alrededor de 127 mil toneladas del fruto a Estados Unidos, lo que representa un aumento cercano al 11 % respecto al año anterior.
La enorme demanda se explica por la tradición de consumir guacamole durante el partido, considerado uno de los platillos favoritos en las reuniones para ver el juego. Este pico de consumo convierte al evento deportivo en uno de los momentos más importantes para la industria aguacatera mexicana.
Michoacán y Jalisco lideran la producción destinada a este mercado, concentrando la gran mayoría del volumen exportado. Además de ser un impulso económico, el envío masivo confirma el papel de México como potencia mundial del aguacate y principal proveedor para el mercado estadounidense.
No obstante, el crecimiento del sector también enfrenta desafíos, como altos costos de producción, problemas de seguridad y presiones en los precios, factores que han generado preocupación entre productores.
Así, mientras el espectáculo deportivo capta la atención global, el llamado “oro verde” vuelve a demostrar que también puede robarse el show fuera del campo.



































