La vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez encendió la tensión diplomática con Estados Unidos al declarar recientemente que “Venezuela no acepta órdenes de Washington”, defendiendo la soberanía del país frente a las presiones externas.
En respuesta, el senador y secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, advirtió que Estados Unidos podría tomar medidas más duras si Caracas no coopera con las demandas de Washington. Rubio subrayó que la cooperación es clave en temas de seguridad regional y lucha contra el narcotráfico, y que la falta de disposición podría derivar en sanciones adicionales o acciones más severas.
“Estamos preparados para asegurar máxima cooperación de las autoridades venezolanas, y la responsabilidad recae directamente sobre Delcy Rodríguez y el alto mando político”, dijo Rubio, señalando que la administración estadounidense no busca un conflicto con el pueblo venezolano, sino presionar al gobierno que consideran hostil.
Las declaraciones de Rodríguez se dieron en medio de un clima de incertidumbre política, luego de la captura de Nicolás Maduro en enero de 2026 en Caracas. Rodríguez asumió funciones clave tras la operación, lo que la colocó en el centro de la política venezolana y en la mira de Washington.
Analistas destacan que estas tensiones reflejan un punto crítico en la relación bilateral, donde la defensa de la soberanía por parte de Caracas choca con la presión diplomática y política de Estados Unidos, dejando en el aire la posibilidad de nuevas medidas o negociaciones condicionadas.
El caso continúa desarrollándose y se espera que en los próximos días haya nuevas declaraciones de ambas partes, mientras la comunidad internacional observa de cerca la evolución de la situación.



































