El gobierno de Estados Unidos rechazó categóricamente que exista un plan para remover del poder al presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, luego de que un reportaje de The New York Times afirmara lo contrario en el contexto de posibles negociaciones entre ambos países.

La Casa Blanca, junto con el secretario de Estado, Marco Rubio, desmintió la versión y aseguró que el reportaje se basa en información incorrecta o mal interpretada. Funcionarios estadounidenses señalaron que no hay una estrategia oficial para forzar la salida del mandatario cubano. 

La controversia surgió tras la publicación del diario estadounidense el pasado 16 de marzo, donde se afirmaba que la administración de Donald Trump habría planteado a La Habana la posibilidad de sustituir a Díaz-Canel como condición para avanzar en un acuerdo bilateral.

Según ese reporte, la propuesta no implicaría un cambio total de régimen en Cuba ni la salida de la estructura política actual, sino un ajuste en el liderazgo como gesto político para facilitar negociaciones. 

Tras la difusión del reportaje, el gobierno estadounidense reaccionó rápidamente para desacreditar la información.

De acuerdo con autoridades citadas por medios internacionales, la versión fue calificada como basada en “fuentes desinformadas”, insistiendo en que no existe un plan formal para remover al presidente cubano. 

La postura busca contener el impacto político del reporte en medio de un momento especialmente delicado en la relación bilateral.