El Ejército de Estados Unidos realizó este sábado una nueva serie de ataques aéreos y bombardeos contra posiciones del grupo terrorista Estado Islámico (ISIS) en Siria, como represalia por un ataque ocurrido en diciembre de 2025 que dejó tres ciudadanos estadounidenses muertos: dos soldados y un intérprete civil. La operación, conocida como “Operation Hawkeye Strike”, se llevó a cabo en varias zonas del país y contó con el apoyo de fuerzas aliadas.

Según informes del Pentágono, los ataques se centraron en instalaciones, centros de mando, depósitos de armas y posiciones logísticas del grupo extremista. Más de 90 municiones de precisión fueron lanzadas desde más de 20 aeronaves, incluyendo cazas y aviones de ataque, golpeando al menos 35 posiciones vinculadas a ISIS. Hasta el momento, las autoridades estadounidenses no han confirmado cifras oficiales de bajas enemigas ni civiles.

El Comando Central de Estados Unidos emitió un comunicado en el que subrayó que estas acciones forman parte de su compromiso de erradicar el terrorismo que amenaza a sus fuerzas, prevenir futuros ataques y proteger a los soldados estadounidenses y a sus aliados en la región. Además, emitió una advertencia directa a los grupos extremistas: “Si hieres a nuestros combatientes, te encontraremos y te mataremos en cualquier parte del mundo”.

Esta ofensiva se suma a una serie de ataques realizados en diciembre de 2025, luego de una emboscada mortal en Palmira, Siria, en la que soldados estadounidenses fueron atacados por individuos presuntamente vinculados a ISIS. Aunque el grupo perdió gran parte de su territorio en años anteriores, mantiene células activas y capacidad para llevar a cabo emboscadas y atentados, lo que convierte en relevantes estas operaciones de represalia.

La nueva ronda de ataques refleja la intención de Estados Unidos y sus aliados de neutralizar cualquier amenaza terrorista en Siria y garantizar la seguridad de sus fuerzas en una región que sigue siendo volátil tras años de conflicto.