El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, declaró este 13 de marzo de 2026 que el nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Khamenei, se encuentra herido y posiblemente desfigurado, y que permanece oculto y con miedo tras la escalada de ataques militares liderados por Estados Unidos e Israel. Según Hegseth, estas condiciones afectan la capacidad del líder iraní para ejercer su autoridad y generan dudas sobre su legitimidad.

Por su parte, el presidente Donald Trump afirmó que cree que Khamenei sigue vivo, aunque “dañado”, mientras que Irán ha emitido comunicados limitados, incluyendo mensajes sobre el cierre del estrecho de Hormuz como medida estratégica.

En paralelo, Israel asegura haber atacado más de 200 objetivos en territorio iraní en las últimas 24 horas, intensificando la tensión en la región y elevando el riesgo de un conflicto más amplio.

Analistas en seguridad internacional señalan que las declaraciones de Estados Unidos podrían ser parte de una estrategia de presión psicológica sobre el liderazgo iraní, pero también advierten que aumentan significativamente las tensiones diplomáticas y militares en el Medio Oriente.

La situación sigue siendo volátil, con posibles repercusiones para la estabilidad regional y la seguridad global, mientras la comunidad internacional observa de cerca cada movimiento de las potencias involucradas.