El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, señaló que uno de los principales riesgos al enfrentar una negociación con Donald Trump es mostrar debilidad emocional, particularmente ansiedad o urgencia, actitudes que —afirmó— pueden ser utilizadas en contra por el exmandatario estadounidense.

Al referirse a su experiencia en negociaciones bilaterales con Estados Unidos, Ebrard explicó que Trump suele ejercer presión psicológica sobre sus contrapartes, por lo que un negociador que se muestre preocupado, acelerado o incapaz de controlar sus emociones parte desde una posición desfavorable.

De acuerdo con el funcionario, un “mal negociador” es aquel que deja ver que necesita un acuerdo de manera inmediata o que reacciona de forma impulsiva ante amenazas o posturas extremas. En contraste, subrayó que mantener la calma, la paciencia y una estrategia bien definida es clave para evitar concesiones innecesarias.

Ebrard destacó que en escenarios de alta tensión —como disputas comerciales o amenazas arancelarias— la serenidad se convierte en una herramienta fundamental, ya que permite evaluar opciones con mayor claridad y no caer en provocaciones.

Las declaraciones se dan en un contexto en el que México se prepara para posibles escenarios de renegociación o presión económica por parte de Estados Unidos, donde, según el secretario, la disciplina emocional puede marcar la diferencia entre un acuerdo favorable y uno costoso.