Un informe interno del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) reveló que casi 400 mil migrantes fueron arrestados por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) entre enero de 2025 y enero de 2026. Sin embargo, los datos muestran que menos del 14% tenía antecedentes por delitos violentos, lo que pone en entredicho el argumento de que las redadas se enfocan principalmente en personas peligrosas. 

De acuerdo con el documento —obtenido por CBS— alrededor del 42% de los detenidos no tenía ningún cargo o condena criminal, mientras que muchos otros solo enfrentaban faltas administrativas relacionadas con inmigración, como permanecer ilegalmente en el país. 

Las cifras indican que:

  • Cerca de seis de cada siete migrantes detenidos (86%) no tenían historial violento. 
  • Menos del 1% estaba vinculado a homicidios y menos del 2% a agresión sexual. 
  • Solo un 2% era acusado de pertenecer a pandillas. 

Además, aunque el 60% presentaba algún historial, la mayoría correspondía a delitos no violentos, lo que refuerza la idea de que muchos detenidos no representaban un riesgo grave para la seguridad pública. 

📈 Más arrestos que antes… pero menos criminalidad

El reporte también destaca que los arrestos se triplicaron respecto a 2024, último año completo del gobierno anterior. Paradójicamente, mientras aumentó el volumen de detenciones, disminuyó el porcentaje de personas con antecedentes penales, pasando del 72% al 60%. 

Investigaciones académicas citadas en reportes periodísticos señalan incluso que la detención de inmigrantes latinos sin historial criminal se multiplicó desde el inicio del nuevo mandato, evidenciando un cambio hacia operativos más amplios. 

⚠️ El hallazgo contradice las afirmaciones de que ICE persigue a “los peores de los peores”, ya que muchos de los catalogados como criminales enfrentaban cargos menores. 

Para analistas y organizaciones, esto sugiere que la estrategia migratoria podría estar priorizando el volumen de detenciones sobre la peligrosidad real de los arrestados, reavivando el debate sobre derechos humanos, proporcionalidad y uso del aparato de seguridad.

Las críticas no se limitan a las cifras. Organizaciones civiles han denunciado métodos cuestionables en las redadas, como agentes disfrazados de trabajadores o vehículos sin identificación visible, lo que ha aumentado la controversia sobre las tácticas utilizadas. 

El nuevo panorama refleja una discusión más profunda en Estados Unidos:

  • ¿Se trata de una estrategia necesaria para reforzar la ley?
  • ¿O de un endurecimiento que termina afectando a personas sin historial criminal?

Los datos no prueban por sí solos discriminación o clasismo, pero sí muestran una brecha entre el discurso político y la realidad estadística, lo que alimenta la polarización en torno a la migración.

En un país donde la seguridad y la frontera son temas electorales clave, las cifras sugieren que la política migratoria seguirá siendo uno de los campos de batalla más intensos del debate público.