La reciente detección del gusano barrenador del ganado en el estado de Texas encendió alertas sanitarias y complicó la posible reapertura de la frontera de Estados Unidos para la exportación de ganado mexicano, advirtieron productores del sector pecuario.

De acuerdo con reportes sanitarios y declaraciones de representantes ganaderos, la presencia de esta plaga —considerada altamente peligrosa por su capacidad de afectar al ganado bovino— obliga a reforzar los controles zoosanitarios en la región, lo que impacta directamente en los procesos de exportación.

El gusano barrenador (Cochliomyia hominivorax) es una larva que se alimenta de tejido vivo de animales, provocando infecciones graves que pueden derivar incluso en la muerte del ganado si no se atienden a tiempo. Su detección en territorio estadounidense genera preocupación binacional debido a los estrictos protocolos que rigen el comercio pecuario entre ambos países.

Productores señalaron que este hallazgo retrasa los planes para reabrir la frontera estadounidense al ganado mexicano, una actividad clave para la economía del norte del país, particularmente en estados como Sonora y Chihuahua.

La reapertura dependía de condiciones sanitarias favorables y acuerdos entre autoridades de ambos países; sin embargo, la aparición del brote obliga a reevaluar los tiempos y medidas necesarias para garantizar que no exista riesgo de propagación.

Además, especialistas advierten que cualquier indicio de la plaga puede derivar en restricciones más severas, inspecciones adicionales y costos logísticos más altos para los exportadores mexicanos.

Ante este escenario, autoridades sanitarias y productores han reiterado la necesidad de fortalecer las campañas de vigilancia, detección oportuna y control del gusano barrenador, con el fin de evitar afectaciones mayores al sector ganadero.

Históricamente, México y Estados Unidos han mantenido coordinación para erradicar esta plaga; sin embargo, su reaparición en zonas cercanas a la frontera representa un riesgo latente que podría prolongar las restricciones comerciales.

Mientras tanto, el sector ganadero se mantiene a la expectativa de las decisiones que adopten las autoridades estadounidenses en materia sanitaria, ya que de ello dependerá la reactivación del flujo de exportaciones.