Según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del INEGI, en octubre el desempleo en México registró un aumento, mientras que la informalidad laboral alcanzó niveles históricos, afectando a más de 33 millones de trabajadores.

De acuerdo con los datos del INEGI, 663 mil mujeres y 997 mil hombres se encontraban sin empleo durante el mes, concentrándose principalmente en el grupo de 25 a 44 años, considerado el más productivo de la vida laboral. La tasa de desocupación se situó en 2.6% de la población económicamente activa, mostrando un ligero incremento respecto al año anterior.

Por otro lado, la informalidad laboral —personas que trabajan sin contrato formal ni acceso a prestaciones sociales— alcanzó el 55.7% de la población ocupada, equivalente a 33.9 millones de personas. Esto evidencia que más de la mitad de los trabajadores mexicanos desempeña sus labores sin garantías laborales ni seguridad social, situación que limita su estabilidad económica y acceso a servicios básicos.

Aunque la población ocupada total aumentó ligeramente en comparación con octubre de 2024, gran parte del empleo generado se encuentra dentro del sector informal, lo que refleja un crecimiento en cantidad de empleo pero no necesariamente en calidad.

Expertos señalan que el aumento del desempleo y la informalidad impacta directamente en la economía familiar y en el desarrollo del país, al reducir ingresos, limitar derechos laborales y frenar la capacidad de ahorro y consumo de los trabajadores. Además, la concentración de desempleados en edades productivas pone en riesgo la estabilidad laboral y económica de miles de familias.

En este contexto, analistas enfatizan la necesidad de políticas públicas que promuevan empleo formal, acceso a prestaciones y programas de capacitación, con el fin de fortalecer la seguridad económica y social de la población trabajadora en México.