Álamos, Sonora – Un equipo de investigadores ha confirmado el registro de ajolotes en el estado de Sonora por primera vez, tras documentar la presencia de la salamandra tarahumara (Ambystoma rosaceum) en la Sierra de Álamos, un hallazgo que modifica el entendimiento sobre la distribución de esta especie en el país y destaca la calidad de algunos cuerpos de agua en la región.
El descubrimiento ocurrió durante una salida de campo del divulgador y biólogo Miguel Gastélum Flores, quien encontró ejemplares de la salamandra en zonas serranas donde no se habían observado antes estos anfibios sensibles a las condiciones ambientales.
A diferencia del ajolote emblemático de Xochimilco, famoso mundialmente por sus capacidades regenerativas y su situación crítica de conservación, la salamandra tarahumara es otra especie de anfibio relacionada, típica de regiones montañosas del norte de México. Su presencia en Álamos confirma que ciertos cuerpos de agua aún mantienen temperaturas y calidad del agua adecuadas, condiciones indispensables para la supervivencia de estos animales con respiración cutánea altamente sensible.
Señal positiva para la ecología local
Los expertos consideran que encontrar ajolotes —o salamandras relacionadas— en estas tierras no solo es inesperado, sino también alentador. Las condiciones ambientales que permiten su existencia sugieren que hay ecosistemas relativamente bien conservados, pese a las presiones que enfrentan otros ambientes acuáticos en México.
Sin embargo, los científicos han decidido no divulgar la ubicación exacta del sitio de avistamiento para evitar visitas indebidas, manipulaciones o interferencia humana que puedan perturbar a la especie y su entorno.
La salamandra tarahumara forma parte de los anfibios catalogados bajo protección especial por la legislación ambiental mexicana, y este tipo de documentos de biodiversidad refuerzan la necesidad de conservar hábitats acuáticos y serranos no solo en Sonora, sino en todo el país.



































