La crisis de desapariciones en México continúa en ascenso. De acuerdo con el más reciente informe de Amnistía Internacional, el número de personas desaparecidas aumentó 10.5% durante diciembre, alcanzando una cifra acumulada de aproximadamente 133 mil 500 casos en el país.

El reporte también advierte que, pese a la reducción de homicidios en el mismo periodo —que bajaron 27.4%—, el fenómeno de las desapariciones sigue creciendo, lo que refleja una crisis persistente en materia de seguridad y derechos humanos.

El informe señala que, durante 2025, continuaron los ataques contra defensores de derechos humanos, periodistas y activistas, particularmente aquellos involucrados en la búsqueda de personas desaparecidas.

Además, México se mantiene como uno de los países con mayores niveles de tortura a nivel global, mientras que migrantes enfrentan riesgos constantes como extorsión, secuestro y falta de acceso a servicios básicos.

La gravedad del problema ha llamado la atención de organismos internacionales. Un comité de la ONU solicitó recientemente analizar el fenómeno de las desapariciones en México como posibles crímenes de lesa humanidad, lo que elevaría la presión internacional sobre el Estado mexicano.

En paralelo, el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, reconoció la labor de las familias buscadoras, destacando su “valentía” en medio de una crisis que sigue sin resolverse.

El gobierno mexicano ha rechazado algunos de estos señalamientos, argumentando que tienen tintes políticos. Sin embargo, organizaciones civiles y colectivos de búsqueda insisten en que la magnitud del problema requiere acciones más contundentes y una respuesta institucional más efectiva.

El caso vuelve a poner en el centro del debate la crisis de desapariciones en México, considerada una de las más graves en el mundo en la actualidad.