El director de la agencia antidrogas de Estados Unidos advirtió que esta droga representa una amenaza sin precedentes para la seguridad y la salud pública.
La Administración de Control de Drogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés) colocó al Cártel de Sinaloa y al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) como sus principales objetivos en la lucha contra el tráfico de fentanilo, una sustancia que ha provocado una crisis sin precedentes en ese país.
El director de la DEA, Terry Cole, afirmó que ambos grupos criminales son la “prioridad número uno” de la agencia, al considerar que están directamente vinculados con la producción y distribución de este opioide sintético. Además, advirtió que el fentanilo es una amenaza “como nunca antes se había visto”, debido a su alto nivel de letalidad.
El funcionario señaló que esta droga ha destruido familias y devastado comunidades enteras en Estados Unidos, además de representar un desafío constante para las autoridades en todos los niveles.
En el marco de la estrategia denominada “América libre de fentanilo”, la DEA ha intensificado sus operaciones contra estas organizaciones criminales, a las que considera responsables de inundar el mercado estadounidense con millones de dosis potencialmente mortales.
De acuerdo con cifras oficiales, durante la actual administración se han decomisado más de 14 mil kilogramos de fentanilo y más de 62 millones de pastillas, lo que equivale a cerca de 478 millones de dosis letales.
El titular de la DEA subrayó que la agencia ha seguido la pista de facilitadores, distribuidores y todos aquellos involucrados en la cadena del narcotráfico, con el objetivo de frenar el flujo de esta sustancia hacia Estados Unidos.
El señalamiento ocurre en un contexto en el que ambos cárteles mantienen presencia internacional y una fuerte disputa por territorios y rutas de tráfico, consolidándose como dos de las organizaciones criminales más poderosas de México.
La crisis del fentanilo continúa siendo uno de los principales retos para el gobierno estadounidense, que ha incrementado la presión para combatir a estos grupos y reducir el impacto de esta droga en su población.


































