La ciudad de Morelia vivió este lunes una segunda jornada de protestas derivadas del asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo Rodríguez. Lo que comenzó como marchas pacíficas convocadas por estudiantes y ciudadanos indignados por el crimen, derivó en enfrentamientos con fuerzas de seguridad y daños a inmuebles públicos.
Los contingentes partieron desde distintos puntos del Centro Histórico, entre ellos la Plaza Morelos y el monumento a Lázaro Cárdenas, para dirigirse hacia el Palacio de Gobierno y el Congreso del Estado. Al llegar a estos edificios, un grupo de manifestantes inició actos de vandalismo: removieron vallas de protección, lanzaron piedras y otros objetos contra la fachada y realizaron pintas. Incluso se reportaron quemas menores de mobiliario en los alrededores del palacio.
La policía estatal respondió con gas lacrimógeno y balas de goma para dispersar a los participantes más agresivos. Como resultado de los disturbios, al menos tres personas fueron detenidas durante la noche. Entre los incidentes también se registraron personas lesionadas y periodistas afectados por el gas.
Las autoridades señalaron la posible participación de “infiltrados” en la marcha, individuos que aprovecharon la movilización para generar violencia, lo que elevó la tensión en el Centro Histórico y afectó la circulación de peatones y vehículos en la zona.
A pesar del carácter pacífico de la convocatoria inicial, la protesta del 3 de noviembre evidencia la profunda indignación de la ciudadanía ante la violencia que afecta a Michoacán y la presión sobre las autoridades para garantizar justicia en el asesinato del alcalde de Uruapan.



































