El Congreso de Perú destituyó al presidente interino José Jerí tras aprobar una moción con 75 votos a favor, 24 en contra y tres abstenciones, lo que abre un nuevo capítulo de incertidumbre política en el país. 

La decisión se tomó mientras el mandatario enfrentaba una investigación preliminar por presunta corrupción y tráfico de influencias, originada por reuniones no declaradas con empresarios chinos. 

Jerí había asumido el poder el 10 de octubre, luego de que su antecesora, Dina Boluarte, fuera removida en medio de una crisis de seguridad marcada por el aumento de la criminalidad. 

Su salida ocurre a pocas semanas de las elecciones generales previstas para abril, un contexto que analistas consideran especialmente delicado porque incrementa la inestabilidad institucional. 

Con esta destitución, Perú suma otro relevo en la jefatura del Estado y alcanza cerca de ocho cambios presidenciales en menos de una década, reflejo de la prolongada turbulencia política que atraviesa la nación andina. 

De acuerdo con la normativa vigente, el Congreso deberá elegir a un nuevo titular del Legislativo, quien asumirá automáticamente la presidencia interina hasta que el ganador de los comicios tome posesión el 28 de julio. 

Tras dejar el cargo, Jerí regresará a su escaño parlamentario mientras el país entra nuevamente en una etapa de transición.