La Selección Mexicana vivió una noche para el olvido en el AT&T Stadium de Arlington, Texas, donde fue goleada 4-0 por Colombia en un partido amistoso que dejó más dudas que certezas rumbo a la preparación para el Mundial 2026.

Desde el silbatazo inicial, el equipo colombiano se adueñó del balón y del ritmo del encuentro. Los dirigidos por Néstor Lorenzo presionaron alto, aprovecharon los espacios y mostraron una clara superioridad táctica y física ante un Tricolor que se vio desarticulado y sin reacción.

El marcador se abrió temprano con una definición precisa tras un error defensivo mexicano, y a partir de ahí el dominio cafetero fue absoluto. Con transiciones rápidas y un ataque implacable, Colombia amplió la ventaja antes del descanso. En la segunda mitad, México intentó reaccionar con algunos cambios, pero la historia no cambió: los sudamericanos siguieron imponiendo condiciones y sellaron la goleada con dos tantos más que reflejaron la diferencia entre ambos equipos.

El 4-0 final incluso pareció corto ante las llegadas y oportunidades que generó Colombia. Ante más de 72 mil aficionados, la selección mexicana fue ampliamente superada en todos los sectores del campo, dejando una preocupante imagen que jugadores y cuerpo técnico calificaron como “una lección para aprender”.

Tras el partido, integrantes del Tricolor reconocieron que la derrota debe servir para ajustar errores antes de los compromisos oficiales. “No podemos permitirnos este tipo de desconcentraciones cuando lleguen los partidos de Copa del Mundo”, señalaron algunos futbolistas en zona mixta.

Colombia, en cambio, se mostró contundente, organizada y con un planteamiento ofensivo que dio resultados desde el inicio. Su técnico destacó la actitud y el orden del equipo, que continúa sumando triunfos en su proceso de preparación.

México, por su parte, deberá analizar lo ocurrido y reencontrarse con su mejor versión. La goleada deja una advertencia clara: ante selecciones de nivel mundial, la exigencia es total y los errores se pagan caro.