El gobierno de China hizo un llamado al Estado mexicano para que dé marcha atrás a los aumentos arancelarios aprobados por el Congreso, advirtiendo que las nuevas tarifas podrían afectar de manera sustancial las exportaciones de productos chinos al mercado mexicano. La postura oficial —emitida por el Ministerio de Comercio de Pekín— señala que las medidas unilaterales impulsadas por México son prácticas proteccionistas que perjudican a sus socios comerciales y que deben ser corregidas cuanto antes para evitar un deterioro mayor en las relaciones comerciales bilaterales.
La reforma arancelaria avalada en diciembre por el Legislativo mexicano establece la imposición de gravámenes de entre 5% y 50% sobre más de mil 400 productos importados de países con los que México no tiene tratados de libre comercio, entre ellos China, India, Corea del Sur, Tailandia e Indonesia. Estos ajustes entrarán en vigor a partir del 1 de enero de 2026.
Un portavoz del Ministerio de Comercio chino subrayó que, aunque algunas tasas propuestas sufrieron reducciones desde las versiones iniciales, las tarifas aprobadas seguirán afectando de forma significativa los intereses de las empresas y exportadores chinos. China, que representa casi una quinta parte de las importaciones totales de México, ha enfatizado que seguirá evaluando el impacto de estas políticas y espera que México actúe con “prudencia” para salvaguardar la estabilidad de la cooperación económica.
Además de Beijing, otras economías como la India han manifestado preocupación por el impacto de los nuevos aranceles en sus exportaciones, en particular el sector automotriz, que podría ver en riesgo envíos por alrededor de mil millones de dólares hacia México si las tarifas más altas se mantienen. Organizaciones industriales indias habían solicitado previamente a su gobierno que gestionara un diálogo con México para evitar que se modificaran las tasas, aunque no se logró frenar la aprobación legislativa.
La administración mexicana ha defendido los ajustes arancelarios como parte de una estrategia más amplia para proteger y fortalecer la producción nacional, así como para preparar el terreno de cara a la próxima revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), cuya renegociación está programada para 2026. No obstante, la respuesta de China subraya que cualquier medida de este tipo debe tomarse en un marco de cooperación y respeto mutuo si se quiere evitar tensiones comerciales prolongadas.



































